La Terminal T2 del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat afrontará la remodelación más importante de las últimas tres décadas. Aena invertirá 153,4 millones de euros entre 2027 y 2031 para modernizar unas instalaciones que acumulan más de sesenta años de historia y adaptarlas a las nuevas necesidades operativas, tecnológicas y medioambientales del transporte aéreo.
El proyecto permitirá reorganizar los espacios de la terminal, mejorar la experiencia de los pasajeros e incorporar nuevas soluciones tecnológicas sin modificar la identidad arquitectónica del edificio.
Modernización tecnológica
Uno de los ejes principales del proyecto será la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar la fluidez del tránsito de pasajeros. Para ello, Aena construirá un nuevo voladizo en la fachada de la terminal que permitirá ampliar el espacio previo a los controles de seguridad e instalar equipos de inspección de última generación, con el objetivo de agilizar los filtros sin comprometer los estándares de seguridad.
La actuación también contempla la renovación integral del Sistema de Inspección de Equipajes en Bodega (SIEB), que mejorará la trazabilidad y el tratamiento del equipaje facturado, así como la implantación de nuevos paneles digitales y mapas interactivos que ofrecerán información en tiempo real y facilitarán la orientación de los viajeros dentro de la terminal.
Recuperación de espacios y nuevos servicios
La remodelación permitirá recuperar espacios actualmente infrautilizados y ampliar la oferta de servicios. Entre las actuaciones previstas destaca la rehabilitación del Módulo A, que incrementará la capacidad operativa de la terminal y abrirá la puerta a nuevos usos comerciales.
Junto a este edificio se construirá un hotel de cuatro estrellas con cerca de 300 habitaciones, destinado principalmente a pasajeros de negocios, tripulaciones y viajeros en tránsito. Además, el actual pasillo central se transformará en una gran avenida interior, bautizada por Aena como la “Rambla” de la T2, que incorporará zonas de descanso, espacios de trabajo con conexión digital y áreas destinadas a actividades expositivas.
Un edificio más eficiente y sostenible
La intervención también persigue mejorar la eficiencia energética de la terminal mediante la incorporación de sistemas inteligentes de gestión del consumo, iluminación LED autorregulada y una nueva fachada en la T2B diseñada para aprovechar al máximo la luz natural.
En el exterior, el proyecto reorganizará los accesos viarios para favorecer la conexión con el transporte público y la futura línea ferroviaria R-Aeroport. Asimismo, se habilitará un nuevo eje paisajístico con vegetación mediterránea, formado por olivos, cipreses y romero, y se ampliará la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos.
Más allá de la mejora de las instalaciones aeroportuarias, la inversión tendrá un impacto directo en la actividad económica del área metropolitana de Barcelona tanto por el volumen de obra previsto como por la incorporación de nuevos servicios, el impulso a la actividad hotelera y la mejora de la conectividad de uno de los principales motores económicos del territorio.














































