Julieta Rueff, fundadora de Flamaid: emprender para no volver a tener miedo

Detrás de cada buena idea suele haber una experiencia personal. En el caso de Julieta Rueff, esa experiencia se convirtió en FlamAid, una startup que plantea una nueva forma de entender la seguridad: más preventiva, más accesible y, sobre todo, más ligada a la libertad que al miedo. Desde su lanzamiento, el proyecto ha conseguido validar una necesidad real en el mercado, escalar a nivel internacional y captar la atención de inversores y organismos como la ONU. En esta entrevista, hablamos con su fundadora sobre emprendimiento, propósito y sobre los retos de construir una empresa que aspira, paradójicamente, a que su propio producto deje de ser necesario.

  1. La historia de FlamAid nace de una experiencia personal. ¿En qué momento exacto decides que ese miedo debía transformarse en una solución real y escalable?
    Fue la noche que me siguieron por la calle. En ese momento yo llevaba un spray de pimienta en el bolso, que teóricamente era mi herramienta de seguridad, y aún así mi cerebro se apagó por completo; me quedé paralizada y no lo usé. Ahí fue donde entendí que el problema real no era el producto en sí, sino la psicología del pánico: cuando tienes miedo de verdad, dejas de pensar de forma racional. Necesitaba crear algo que funcionara exactamente en ese milisegundo de bloqueo, un dispositivo que respondiera al instinto y no a una estrategia.
  2. Muchas personas tienen buenas ideas pero pocas las ejecutan. ¿Qué tuviste tú que hizo que sí dieras ese paso?
    Sencillamente, que no soporto quedarme de brazos cruzados sin hacer nada ante una injusticia o una deficiencia clara. Vi un problema enorme que nos afecta a la mitad de la población, busqué en el mercado y no encontré ninguna solución que me convenciera o que respondiera a lo que yo había vivido. Así que, en lugar de esperar a que otros lo resolvieran, decidí dar el paso adelante y construirla yo misma desde cero.
  3. ¿Qué ha sido más difícil en este camino empresarial: desarrollar el producto a nivel técnico o hacerlo llegar al mercado?
    El mercado, sin duda alguna. El producto es algo que controlas tú, lo diseñas bajo tus parámetros, tus ingenieros y tus plazos en el laboratorio. El mercado, en cambio, lo diseña la gente; y la gente es completamente impredecible, se mueve por dinámicas complejas y, a menudo, tiene un miedo natural al cambio o a adoptar nuevas tecnologías en su rutina diaria. Educar al consumidor siempre es el reto más complejo de cualquier startup.
  4. FlamAid no parece un objeto de seguridad convencional. ¿Hasta qué punto el diseño ha sido vuestra mejor herramienta de marketing para que el cliente no dude al comprarlo?
    El diseño es, indiscutiblemente, nuestro mayor acierto estratégico. Teníamos claro que si el dispositivo parecía un arma convencional, se entendería el propósito agresivo de inmediato y generaría rechazo. Si logras que ese concepto se transforme en un objeto estético, pero que a la vez sea el mecanismo de más fácil activación que existe en el mercado, estás juntando el simbolismo de la libertad con la practicidad técnica más absoluta. Eso es exactamente lo que define a FlamAid.
  5. ¿Cómo logras equilibrar en el día a día el propósito social de la startup con la necesidad de ser una empresa rentable?
    Es que yo no los equilibro como si fueran fuerzas opuestas, sino que los alineo para que vayan en la misma dirección. Tengo muy claro que si FlamAid no es una empresa rentable y financieramente sólida, no tendrá los recursos necesarios para cambiar nada a gran escala. El propósito social sin un modelo de negocio detrás es solo un buen deseo, una declaración de intenciones. Nosotras no queremos hacer filantropía sobre el papel; aspiramos a formar parte de un cambio real, tangible y sostenible en el tiempo.
  6. Has mencionado varias veces que el éxito total de FlamAid sería ir a la quiebra porque el miedo ya no existe; ¿cómo se gestiona una estrategia de crecimiento bajo esa paradoja?
    Se gestiona exactamente igual que el trabajo de un médico, que pasa toda su vida profesional trabajando y recetando para que el paciente se cure y no le haga falta volver nunca más a su consulta. Si como empresa logras llegar a ese punto de erradicar el problema original, has ganado el juego, independientemente de la métrica financiera. Mientras tanto, la realidad es que queda muchísimo mundo por recorrer y una necesidad inmensa que cubrir en los mercados internacionales.
  7. Como emprendedora joven ¿te has sentido en algún momento subestimada por los inversores o el mercado, o crees que el talento joven hoy tiene más credibilidad que nunca?
    Sí, por supuesto que me he sentido subestimada en muchas ocasiones. Pero la realidad es que he aprendido a usarlo a mi favor de forma estratégica. Que alguien te subestime en una mesa de negociación es una información de mercado utilísima: te dice de inmediato quién tiene sesgos, quién no tiene visión de futuro y, sobre todo, quién no merece estar bajo ningún concepto en tu cap table ni formar parte de tu accionariado.
  8. Habéis llegado a recibir el reconocimiento de una institución global como la ONU. ¿Qué cambia en tu cabeza como CEO al recibir ese respaldo?
    Lo que cambia es la perspectiva del impacto: te das cuenta de golpe de que el problema que estás resolviendo con tu tecnología no es algo local ni exclusivo de tu entorno. Es una problemática global. Una validación de ese calibre no hace que te relajes ni te acomodes; al contrario, te inyecta muchísima más responsabilidad sobre los hombros y te otorga un sentido de misión y de urgencia mucho más profundo.
  9. Con la vista puesta en los próximos cinco años, ¿cómo imaginas el ecosistema de FlamAid en el mercado global?
    Imagino a FlamAid evolucionando hacia una gran plataforma integral de seguridad personal con una fuerte presencia internacional y, sobre todo, respaldada por un ecosistema robusto de partners estratégicos y corporativos que multiplique nuestro impacto. El dispositivo físico actual es solo el punto de entrada al mercado, no es nuestro techo ni mucho menos. Nuestro objetivo estratégico es seguir invirtiendo con fuerza en tecnología propia e innovación constante para estar allá donde seamos necesarias. Tenemos muchísimas ganas de todo lo que vendrá.
  10. Si pudieras volver al día uno con la experiencia empresarial que tienes hoy, ¿qué decisión financiera o estratégica tomarías de forma diferente?
    Sin duda, habría puesto todo el desarrollo de la tecnología bajo control propio y dentro de la casa desde el primerísimo día. Nada de externalizar el desarrollo de software o de la plataforma con agencias externas. Al final, somos una empresa tecnológica en esencia, y contar con un equipo técnico interno e integrado es la única ventaja competitiva real que te permite ser ágil, iterar rápido y ser verdaderamente eficaz en el mercado actual.
  11. Para terminar, ¿cuál sería tu consejo definitivo para alguien que tiene una gran idea o talento pero le frena el miedo a emprender?
    Mi único consejo es que entienda que ese miedo no va a desaparecer nunca por arte de magia; el vértigo empresarial está ahí siempre. Lo que hay que hacer es aprender a convivir con él, integrarlo en el proceso y no dejar que te paralice. Empieza ya, da el primer paso hoy mismo con lo que tengas a mano. Y, hablando claro: que se joda el miedo.