La clave del éxito de Sorellas: emprender en el momento exacto para liderar el bum del ‘prom’

Marta y Alba Hernández iniciaron su proyecto desde una necesidad propia y, en solo unos años, han convertido a Sorellas en un caso de éxito de crecimiento vertical. Tras consolidarse en el entorno online, las dos hermanas han acelerado su estrategia de retail abriendo seis tiendas físicas en tiempo récord y firmando la séptima hace pocas semanas. En esta entrevista, analizamos cómo el canal offline se ha convertido en el motor de su expansión y qué herramientas de gestión emplean para liderar con paso firme en el competitivo sector de la moda

1. ¿Cómo nació la idea de crear Sorellas y qué hueco de mercado visteis en ese momento para lanzaros a emprender?

La idea de Sorellas nace de una inquietud emprendedora que siempre hemos tenido muy presente. En casa lo vivimos desde pequeñas, así que de alguna manera esa forma de pensar, de crear y de buscar oportunidades siempre ha estado en nosotras. Por cierto, Alba y yo, que somos las fundadoras, somos hermanas.

El punto de partida llegó cuando teníamos una boda familiar, la de nuestra prima. En ese momento teníamos 22 y 24 años y nos dimos cuenta de que en el mercado no encontrábamos lo que buscábamos: vestidos juveniles con diseños actuales y con una buena relación calidad-precio. No queríamos gastar mucho más de 60 euros, pero todo lo que encontrábamos o se iba de presupuesto o tenía un estilo demasiado adulto para nosotras.

Ahí vimos una oportunidad muy clara: crear una marca que ofreciera diseños especiales, jóvenes y accesibles, pensados para chicas que quieren sentirse elegantes y diferentes sin tener que hacer una gran inversión. Así empezó Sorellas, desde una necesidad muy real que nosotras mismas teníamos como consumidoras.

2. Hoy os habéis consolidado como el referente de vestidos de graduación en España. ¿Cómo ha cambiado vuestra estrategia de negocio desde que empezasteis hasta ahora?

Ahora mismo Sorellas se encuentra en pleno crecimiento. Durante los tres primeros años fuimos una marca nativa digital (DNVB), centrada principalmente en el canal online. Esa primera etapa fue clave para consolidar el proyecto, entender a nuestra clienta y construir una comunidad alrededor de la marca.

Las redes sociales tuvieron un papel fundamental en ese crecimiento. Nos ayudaron muchísimo a darnos a conocer, a conectar directamente con nuestras clientas y a validar que había una necesidad real en el mercado.

Una vez que vimos que la marca estaba consolidada online, decidimos dar el salto al mundo offline. Actualmente estamos muy focalizadas en la apertura de tiendas físicas, porque creemos que la experiencia presencial aporta muchísimo valor: poder tocar los tejidos, probarse las prendas y vivir la marca de una forma más cercana. Más aún en nuestro sector (vestidos de invitadas y graduaciones), donde al principio vas con una idea y acabas saliendo con un vestido que no esperabas.

Actualmente contamos con seis tiendas y justo estE PASADO MES hemos firmado la séptima, lo que para nosotras supone un paso muy importante dentro de nuestra expansión.

Además, uno de los pilares fundamentales de Sorellas es la variedad. Trabajamos con un catálogo muy amplio, con muchos diseños diferentes, porque queremos que cada clienta pueda encontrar una prenda que encaje con su estilo, su ocasión y su personalidad. Para nosotras, esa amplitud de producto es una parte esencial de la marca.

3. Habéis crecido rápido y ya contáis con seis puntos de venta. ¿Cómo está siendo el salto del mundo online a las tiendas físicas y cómo elegís las ciudades donde abrís?

Es verdad que cada vez resulta más fácil porque la experiencia nos ha ayudado muchísimo, pero al inicio nos encontramos con muchos retos, especialmente con las primeras tiendas. De cada problema hemos aprendido algo, y eso nos ha permitido tomar mejores decisiones en las siguientes aperturas.

Al principio el mundo offline nos daba bastante respeto, porque veníamos de ser una marca nativa digital y era un terreno completamente nuevo para nosotras. Sin embargo, una vez dimos el paso, vimos que tenía muchísimo sentido para Sorellas. Hoy en día, la expansión física es una de nuestras prioridades.

Para decidir dónde abrir tiendas, nos basamos mucho en la experiencia previa con pop-ups. Primero hicimos Barcelona, después Valencia y más tarde Madrid; esas tres ciudades acabaron convirtiéndose en nuestras primeras tiendas físicas. También analizamos dónde se concentran nuestras clientas online y cuáles son las ciudades con mayor potencial dentro de España.

En solo un año y medio hemos abierto seis tiendas, tres de ellas en un mismo mes. Ha sido un crecimiento muy intenso, con muchísimo trabajo detrás, pero también una etapa muy emocionante que nos ha confirmado que el canal offline tiene un papel fundamental en el futuro de la marca.

4. Crecer a este ritmo requiere una buena base económica. ¿Cómo gestionáis las finanzas para que esta expansión sea sostenible y segura para la empresa?

Nuestro lema siempre ha sido: “Prueba las cosas para tener criterio y, a poder ser, acertar; pero si no, equivócate barato”. Es una forma de pensar que creo que aprendí antes de crear Sorellas, trabajando en otras startups y marcas nativas digitales.

Para nosotras ha sido clave no quedarnos demasiado tiempo en la teoría. Evidentemente hay que analizar, hacer números y tomar decisiones con cabeza, pero también creemos mucho en probar, medir y aprender rápido. Muchas veces, hasta que no pones algo en marcha, no tienes información real para decidir si funciona o no.

Eso sí, para poder crecer de forma sana es fundamental tener los números muy claros. Hay que conocer bien los márgenes, los costes, la rotación de producto, el rendimiento de cada canal y tener el pulso constante del negocio. Al final, emprender no es solo tener una idea bonita o una marca con identidad; también es construir un modelo rentable y sostenible.

Creo que una de las claves está en encontrar ese equilibrio: ser valiente para probar cosas nuevas, pero hacerlo de forma controlada, aprendiendo rápido y cuidando siempre la rentabilidad.

5. El sector de la moda de fiesta y eventos es muy competitivo. ¿Cuál es vuestro secreto para diferenciaros de las grandes marcas o de la competencia?

Creo que lo que nos diferencia de la competencia es una combinación de varios factores. A nivel de producto, uno de nuestros puntos más fuertes es la variedad de catálogo. Tenemos muchísimos diseños diferentes y eso nos permite llegar a clientas con estilos, gustos y ocasiones muy distintas.

Además, cuidamos mucho la relación calidad-precio. Para nosotras siempre ha sido importante ofrecer prendas especiales, actuales y con diseño, pero manteniendo precios accesibles. Nuestros vestidos suelen estar alrededor de los 60 euros, y creemos que eso responde muy bien a lo que nuestra clienta busca: verse bien, sentirse especial y no tener que hacer una gran inversión.

Pero más allá del producto, también nos diferencia la forma en la que nos relacionamos con nuestra comunidad. Damos mucha importancia a la atención al cliente, intentamos responder rápido ante cualquier incidencia y estar muy presentes en todo el proceso.

Las redes sociales son una parte fundamental de nuestra identidad. Nos gusta hablar el mismo lenguaje que nuestras clientas, escuchar lo que necesitan y mantener una relación muy cercana con ellas. Creo que Sorellas no se percibe solo como una marca de moda, sino como una marca cercana, accesible y muy conectada con su comunidad.

6. Detrás de las tiendas y la web hay un equipo importante. Como jefas y fundadoras, ¿qué buscáis a la hora de contratar talento y cómo motiváis a vuestro equipo?

Para nosotras, una de las claves en la gestión del talento es construir un equipo resolutivo, reactivo y con mucha capacidad de adaptación. En una marca que está creciendo tan rápido como Sorellas, las cosas cambian constantemente: aparecen nuevas necesidades, nuevos retos, aperturas, incidencias, cambios de producto o decisiones que hay que tomar con rapidez.

Por eso valoramos muchísimo a las personas que no solo ejecutan, sino que también proponen, detectan problemas y buscan soluciones. Necesitamos un equipo ágil, con iniciativa y con ganas de implicarse en el proyecto como si fuera suyo.

También creemos que es fundamental que el equipo entienda muy bien la esencia de la marca. Sorellas es una marca cercana, joven y muy conectada con su comunidad, y eso tiene que trasladarse tanto en la atención al cliente como en las tiendas, en redes sociales y en la forma de trabajar internamente.

Al final, cuando creces tan rápido, el equipo es una parte clave del éxito. Puedes tener una buena estrategia y un buen producto, pero necesitas personas comprometidas, flexibles y alineadas con la visión de la marca para poder llevarlo todo a cabo.

7. Al ser dos hermanas al frente del negocio, ¿cómo os repartís el trabajo del día a día y las decisiones más importantes?

Al principio sí fue un reto, sobre todo porque no teníamos los roles tan definidos como ahora. Cuando empezamos, no había equipo y las dos hacíamos prácticamente el 100% de la marca: producto, redes, atención al cliente, logística, decisiones estratégicas… Todo pasaba por nosotras.

Eso, sumado a que somos hermanas, hacía que a veces hubiera roces. Al final, como buenas hermanas, tenemos mucha confianza y eso también hace que las conversaciones sean muy directas. Pero precisamente por esa misma confianza, también somos capaces de arreglarlo rápido, hablarlo y seguir adelante.

Con el tiempo hemos aprendido muchísimo y ahora tenemos las funciones mucho más definidas. Cada una tiene su área, sus responsabilidades y su forma de aportar valor a la marca. Eso nos ha ayudado a trabajar de manera más ordenada, a tomar mejores decisiones y a separar mejor la relación personal de la parte profesional.

Creo que emprender juntas siendo hermanas tiene sus retos, pero también es una gran ventaja: nos conocemos muy bien, confiamos plenamente la una en la otra y compartimos la misma visión para Sorellas.

8. Con las últimas aperturas ya en marcha, ¿cuál es el siguiente gran objetivo de Sorellas? ¿Tenéis en mente dar el salto internacional?

Nuestro objetivo es seguir creciendo y consolidando la expansión de Sorellas, especialmente a través de tiendas físicas en España. De cara al futuro a corto y medio plazo, ya estamos trabajando en nuevas aperturas, así que ahora mismo estamos muy enfocadas en seguir desarrollando el canal offline y llevar la marca a más ciudades.

A medio plazo, nos encantaría poder dar el salto internacional. Abrir tiendas en países como Italia, Francia, Portugal o Alemania sería un sueño, porque creemos que Sorellas podría encajar muy bien en otros mercados europeos.

Y, por supuesto, pensar en Estados Unidos o Sudamérica también nos ilusiona muchísimo, aunque somos conscientes de que eso supondría un salto mucho más grande y que todavía no lo tenemos tan cerca. Preferimos crecer paso a paso, de forma ordenada y sostenible, sin perder la esencia de la marca.

Al final, nuestra visión es seguir construyendo una marca cada vez más fuerte, con presencia física, digital e internacional, pero manteniendo siempre aquello que nos ha traído hasta aquí: cercanía, variedad, buena relación calidad-precio y conexión real con nuestra comunidad.

9. Por último, como jóvenes empresarias que han logrado consolidar su propia marca, ¿qué consejo le daríais a otras personas jóvenes que están pensando en lanzar su propio proyecto o empresa hoy en día?

A los jóvenes que quieren emprender les diríamos que se atrevan a intentarlo. Muchas veces esperamos al momento perfecto, a tenerlo todo clarísimo o a sentir que estamos completamente preparadas, pero la realidad es que se aprende muchísimo por el camino.

Emprender implica trabajar mucho, tener constancia y asumir que habrá momentos difíciles, errores y decisiones que no saldrán como esperabas. Pero también es una experiencia increíble, porque te permite construir algo propio, aprender cada día y ver cómo una idea puede convertirse en una realidad.

Nosotras somos el ejemplo de que, si tienes una idea, trabajas duro, escuchas al mercado y no te rindes a la primera, las cosas pueden pasar. No significa que sea fácil ni rápido, pero sí que es posible. Nosotras ahora mismo no lo cambiaríamos por ningún otro trabajo.

También les diríamos que confíen en ellos mismos, que prueben, que se rodeen de gente que les aporte y que no tengan miedo a equivocarse. Al final, muchas veces el mayor aprendizaje viene precisamente de intentarlo.

A veces pensamos que si Sorellas, por lo que sea, acabara mañana, todo lo que hemos aprendido en tan poco tiempo tiene un valor increíble. Ahora tenemos una marca de vestidos, pero con todo este bagaje, mañana podríamos levantar un negocio de cualquier otra cosa. Cumplir sueños no va solo de tener suerte, sino de trabajar mucho, ser constante y estar dispuesta a mejorar cada día.