La Generalitat de Cataluña ha ordenado el cierre al público de discotecas, salas de baile y salas de fiestas con espectáculo en toda la comunidad autónoma para tratar de frenar la transmisión del coronavirus.

También quedan suspendidas en toda Cataluña las actividades musicales con pistas de baile o espacios habilitados fuera de los establecimientos y se obliga a cerrar a las doce de la noche los salones de juego, casinos y salas de bingo.

El plazo de duración de las medidas se establece en 15 días y esta resolución entrará en vigor mañana, sábado 25 de julio. 

Una medida para afrontar la situación epidemiológica

El Plan Territorial de Protección Civil de Cataluña (PROCICAT) ha explicado en un comunicado que se han visto obligados a tomar esta medida ante la situación epidemiológica en el conjunto de la comunidad para frenar la transmisión de la COVID-19.

Mientras los ingresos hospitalarios por covid-19 aumentan en Catalunya, los nuevos contagiados son cada vez más jóvenes y, tras decretar el cierre al público de discotecas y salas de baile catalanas, el Govern se plantea incluso limitar reuniones nocturnas en la calle para evitar más rebrotes.

Aunque tal y como recuerda una campaña de concienciación de ‘Adolescents.cat’ no toda la juventud tiene el mismo comportamiento durante los rebrotes, unas vueltas nocturnas por Barcelona esta penúltima semana de julio permiten observar cómo muchos jóvenes, frecuentemente con alcohol de por medio, desafían las medidas del Departament de Salut en concurridos enclaves barceloneses. 

Es el caso de la playa de la Barceloneta o de las plazas de Gràcia, ratifican fuentes de Guardia Urbana. Lo corrobora Biron, camarero de un bar de la plaza de la Vila de Gràcia que, al ser preguntado por si son habituales los botellones nocturnos en la zona estas semanas, directamente ríe.

Según ha comprobado este diario, son notables las aglomeraciones nocturnas en las playas de la Nova Icària, en Vila Olímpica, o de la Barceloneta, donde los agentes de la Guardia Urbana reconocen a pie de calle la dificultad para controlar la congestión nocturna tras cerrar las terrazas de la zona. También en las inmediaciones del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) y, aunque en menor medida, en el paseo del Born, cuyos locales abiertos a la 1:30 h de la madrugada, como por ejemplo El Copetín, dan pie a que en sus aledaños se congreguen grupos dispares para beber. Eso se acaba este fin de semana con el cierre de locales de ocio nocturno. Pero el tiro puede salir por la culata: si no hay discotecas, nos llevamos la fiesta a casas particulares o a la calle.

Fiestas caseras para sortear las restricciones

Que en Barcelona y su área metropolitana la Generalitat haya recomendado no salir de casa, limitado las reuniones a diez personas o cerrado los locales de ocio nocturno -medida ya aplicable a toda Catalunya- no está siendo óbice para que los ciudadanos más jóvenes busquen vías para sortear las restricciones.

Pisos turísticos para fiestas

En la punta del iceberg, los botellones y el incivismo en vía pública son el principal dolor de cabeza de los vecinos de Barcelona, preocupados por que el desacato de las medidas sanitarias produzca todavía más rebrotes de los que ya se han sucedido en Catalunya. Prueba de ello son las 1.359 llamadas que ha recibido la Guardia Urbana del 14 de marzo al 20 de julio sobre molestias por consumo de alcohol en espacios públicos, ámbito en el que ha interpuesto 4.811 denuncias en ese tiempo. Fuentes de la Guardia Urbana apuntan que desde la desescalada las denuncias han aumentado.

Sin embargo, en las entrañas de los barrios subyace ya otro temor sin tanta visibilidad pero vinculado a las problemáticas arraigadas al fenómeno turístico, especialmente en la Barcelona más golpeada por los efectos perniciosos de la masificación: el uso de pisos turísticos para fiestas que puenteen las restricciones del virus.

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