Felipe Campos, consejero delegado de Aigües de Barcelona, repasa los ejes estratégicos que guían la transformación de una compañía esencial para el área metropolitana: la digitalización del ciclo del agua, la apuesta decidida por el empleo verde y la formación dual, y un modelo de liderazgo que conecta con las nuevas generaciones a través del impacto real en el territorio y en las personas.

1. En un entorno empresarial en constante transformación, atraer y fidelizar el talento joven es uno de los grandes retos de las organizaciones. Desde tu experiencia, ¿cómo se construye un liderazgo con propósito que conecte realmente con las nuevas generaciones?

En Aigües de Barcelona, tenemos claro que el liderazgo que conecta con las nuevas generaciones debe ser auténtico y orientado al impacto real. Los jóvenes no buscan solo un salario; buscan entender cómo su trabajo contribuye a resolver problemas concretos. En nuestro caso, cuando un joven comprende que su esfuerzo garantiza agua segura y de calidad a más de tres millones de personas y que gracias a su aportación construimos ciudades más verdes y sostenibles, genera un compromiso genuino que va mucho más allá de lo contractual.

Nuestro propósito es claro: con el impulso del agua, cambiamos el futuro. Trabajamos para las personas haciendo de las ciudades un mejor lugar para vivir. Esto es mucho más que una declaración de intenciones. Es un reflejo de cómo trabajamos cada día. Con el convencimiento que nuestro esfuerzo diario permitirá construir un futuro mejor para las generaciones venideras. 

Cuando los jóvenes ven que una empresa no solo habla de sostenibilidad, sino que la vive en cada decisión; cuando ven que los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son solo un compromiso en el papel, sino que orientan cómo se gestiona la compañía, cómo se trata a las personas, cómo se invierte en innovación; entonces sí conectan. Entonces entienden que trabajar en Aigües de Barcelona es trabajar por algo que importa. Y eso es lo que atrae y retiene el talento joven de verdad.

 2. Aigües de Barcelona destaca por su fuerte compromiso con la equidad, la diversidad y la inclusión social. ¿De qué manera se integran estos valores en el día a día de la plantilla y en la cultura corporativa de la compañía?

En Aigües de Barcelona entendemos que estos valores son imprescindibles para avanzar hacia la transformación social. Gestionar el agua implica asumir una responsabilidad mayor: estar al lado de las personas, especialmente de las que más lo necesitan.  Así, hemos impulsado nuestro papel como agente de transformación social hacia un modelo más sostenible, justo, solidario e inclusivo para mejorar la calidad de vida de las personas en el área metropolitana.

Desde hace años impulsamos programas sociales de impacto dirigidos a la mejora del empleo y la empleabilidad de las personas en situación de vulnerabilidad, como el programa ONA, las Becas Jóvenes Talentos o los programas Territorio Social. Con el Plan de Acción Social hemos llegado a más de 11.000 personas a través de 60 iniciativas impulsadas con entidades y administraciones. Además, mediante nuestra Tarifa Social ayudamos a más de 68.000 personas en situación de vulnerabilidad para hacer frente al recibo del agua. 

Detrás de cada cifra hay una historia real: una oportunidad recuperada, una vida que vuelve a mirar al futuro con esperanza. Estos valores no son solo políticas; son parte de nuestro ADN.

3. La gestión del agua se enfrenta a desafíos globales sin precedentes debido al cambio climático. ¿Qué papel juegan la innovación tecnológica y la digitalización en la estrategia de Aigües de Barcelona para garantizar la resiliencia y el futuro de nuestras ciudades?

La innovación en Aigües de Barcelona ha sido a lo largo del tiempo motor de cambio y de transformación, convirtiéndose en un vector estratégico de adaptación al entorno y de anticipación ante los retos globales. La innovación contribuye activamente a diseñar el futuro de nuestra sociedad. Con este objetivo, impulsamos metodologías y tecnologías para gestionar de una manera aún más eficiente y responsable el agua, siempre desde el diálogo y la colaboración con nuestros grupos de relación.

Para avanzar hacia una transformación digital del ciclo del agua, desplegamos tecnologías avanzadas basadas en el Big Data o la Inteligencia Artificial, entre otras, que nos facilitan la toma de decisiones en múltiples entornos operativos del ciclo del agua. De este modo, exploramos nuevas formas de hacer las cosas y garantizamos que las soluciones que ofrecemos no sean útiles únicamente hoy, sino también sostenibles y efectivas en el futuro.

En Aigües de Barcelona entendemos la innovación desde una vertiente colaborativa y abierta a los diferentes grupos de relación de nuestro entorno. En 2025 destinamos 5,7 millones de euros a innovación, analizamos más de 120 propuestas e impulsamos 60 iniciativas en colaboración con 140 entidades: 35 universidades y centros de investigación, 10 startups, 9 clústeres y asociaciones, y 14 administraciones públicas. De esta forma, enriquecemos nuestro propio modelo de innovación mientras contribuimos al crecimiento del ecosistema innovador del territorio metropolitano.

La implementación de infraestructuras inteligentes en las ciudades es fundamental para mejorar la eficiencia, sostenibilidad y calidad de vida. En el ámbito de la gestión del agua, la transformación digital del ciclo del agua ha tenido un impacto significativo. Los contadores inteligentes y sistemas de telelectura permiten a los ciudadanos conocer su consumo en tiempo real, detectar posibles fugas en sus viviendas y gestionar mejor su gasto, generando una mayor conciencia sobre el uso responsable del agua. 

Los sistemas de telecontrol y sensorización de la red permiten detectar averías y fugas inmediatamente, reduciendo pérdidas de agua, minimizando interrupciones del servicio y optimizando eficiencia de la red de distribución. Esto se traduce en un suministro más fiable y de mayor calidad para los ciudadanos.

4. El Baix Llobregat y el área metropolitana de Barcelona son territorios clave en esta transición ecológica. ¿Cuáles son los principales proyectos o alianzas locales que destacarías en el impulso de la economía circular y la preservación del entorno?

Pese a las lluvias de los últimos meses, que han permitido recuperar las reservas de los pantanos, seguimos inmersos en un contexto de emergencia climática e hídrica estructural. Después de haber sufrido en los últimos tres años el peor episodio de sequía nunca registrado, nuestra compañía trabaja para convertirse en una empresa resiliente y garantizar el abastecimiento de agua a la región metropolitana sin depender de mirar al cielo y esperar a la lluvia. 

Aigües de Barcelona lleva tiempo adaptando su operativa diaria, desde la transformación de sus instalaciones hasta la apuesta por recursos hídricos alternativos como el agua regenerada. Se trata del agua procedente de la red de saneamiento que, una vez depurada, recibe un tratamiento adicional para que pueda reutilizarse en diversos usos, siguiendo un modelo de economía circular.

Durante la última sequía impulsamos agua regenerada desde la depuradora del Baix Llobregat aguas arriba hasta Molins de Rei. Comenzamos con 200 litros por segundo y en los momentos más críticos llegamos a 1.500 litros por segundo. Esa agua era captada por la potabilizadora de Sant Joan Despí, tratada nuevamente y convertida en agua potable, cerrando así el ciclo de forma circular.

Además, estamos desplegando un ambicioso plan de inversiones coordinado con administraciones públicas para optimizar todos los recursos hídricos disponibles y dotar de robustez las infraestructuras. En el polo del Llobregat, estamos finalizando las obras de la nueva planta potabilizadora Estrella, una infraestructura clave para reforzar el abastecimiento en situaciones de sequía y garantizar el máximo aprovechamiento del agua con elevados estándares de calidad.

También hemos proyectado una nueva línea de tratamiento mediante ultrafiltración y ósmosis inversa a la potabilizadora de Sant Joan Despí, con una capacidad total de 2.650 litros por segundo, y seguimos reforzando la regeneración de agua con la nueva Estación Regeneradora de Agua de Sant Feliu de Llobregat. 

En 2024 regeneramos tanta agua como la que utiliza un millón de personas en un año entero: 43,3 hectómetros cúbicos. El agua regenerada es un recurso de proximidad, accesible y estable. Tiene un coste energético tres veces inferior a la desalinización y una huella de carbono prácticamente la mitad. Reduce un 99% la huella hídrica en la cadena de distribución. Nuestro objetivo es que aproximadamente el 75% del agua utilizada en el territorio metropolitano tenga un origen no convencional.

En el polo del Besòs, hemos completado la primera fase de la potabilizadora de Besòs para recuperar el Rec Comtal como recurso de abastecimiento. Se han instalado nuevos filtros de ósmosis inversa, se han ejecutado nuevos depósitos, y se están realizando obras para adecuar la instalación a las nuevas necesidades de captación de agua. Nuestro objetivo es replicar el esquema de éxito de la regeneración de agua del polo Llobregat y conseguir un incremento de capacidad de producción muy considerable.

5. El sector del agua y el medio ambiente demanda nuevos perfiles profesionales y cualificaciones. ¿Qué iniciativas estáis impulsando en materia de formación (como la FP Dual) o empleo verde para preparar a los profesionales del futuro en el territorio?

La inversión en tecnologías verdes genera empleos especializados en la gestión inteligente del agua y residuos, las energías renovables y la eficiencia energética, o la economía circular y la valorización de materiales. Por ello, en Aigües de Barcelona creemos firmemente que el empleo verde es la economía del futuro que necesita el territorio.

Apostamos por la Formación Profesional Dual como modelo para promover la inserción laboral de calidad en el sector del agua. Desde hace más de una década, colaboramos con institutos públicos como el Institut Xaloc de l’Hospitalet o el Institut Esteve Terradas de Cornellà, donde impulsamos el Grado Superior de Gestión del Agua. Gracias a estos programas específicos, más del 70% de los estudiantes se incorporan a nuestra compañía. Desde su inicio en 2016, el programa ha becado a un total de 45 jóvenes y, actualmente, tiene 25 alumnos becados cursando estudios en universidades públicas catalanas.

Otros ejemplos a destacar son el programa Becas Talent Professional, que se orienta a becas para alumnos en situación de vulnerabilidad para fomentar el estudio de grados de Formación Profesional en el ámbito de la ocupación verde; Territorio Social, para impulsar el empleo y la empleabilidad de personas con dificultades de acceso al mercado laboral en varios municipios metropolitanos, entre ellos Sant Boi, Cornellà y Gavà; y Green Jobs, un programa en colaboración con los ayuntamientos, Acción contra el Hambre y entidades como Femarec, para mejorar la ocupabilidad de personas jóvenes que han abandonado los estudios de manera prematura con un itinerario que incluye un certificado de profesionalidad complementado con competencias verdes.

Además, hemos acogido a lo largo de 2025 más de 100 jóvenes de diferentes niveles formativos para hacer prácticas en la empresa, contribuyendo así a la mejora de su ocupabilidad y favoreciendo las primeras experiencias en un entorno laboral real. El programa ONA, desarrollado con Cruz Roja durante cinco años, ha acompañado a más de 900 personas en el camino hacia la ocupación y la autonomía. Nuestro compromiso con el territorio va más allá de garantizar el servicio del agua; implica contribuir activamente al bienestar y al desarrollo de las comunidades donde operamos.

6. Venimos de periodos climáticos muy complejos y de sequía extrema que han puesto el agua en el centro del debate público. Más allá de la tecnología, ¿cómo trabaja la compañía la sensibilización ciudadana y la corresponsabilidad en el uso de un recurso tan vital?

La transformación ecológica no será posible sin la participación ciudadana. En términos de reducción de consumo de agua, no podemos pedir mucho más a la ciudadanía de Barcelona, ya que estamos alrededor de un consumo de 100 litros por persona y día, una cifra que nos sitúa entre las ciudades con un consumo más responsable de Europa y que está prácticamente en el límite de lo razonable para mantener una calidad de vida digna y unos estándares de higiene y salud adecuados.

El consumo cada vez más responsable de la ciudadanía se alinea con las obras y actuaciones que estamos llevando a cabo para mejorar aún más la resiliencia hídrica y dejar de depender del agua de la lluvia para garantizar el suministro de agua en cualquier circunstancia.

En todo caso, es muy importante que la ciudadanía sea consciente de la importancia de la hidratación sostenible mediante el consumo de agua del grifo. A través de nuestras fuentes instaladas en eventos culturales, deportivos y tecnológicos, en 2025 evitamos 17.500 kilogramos de CO2 y 1.750 kilogramos de plástico, llegando a cerca de 600.000 asistentes. Este cambio no implica ningún sacrificio para la ciudadanía, al contrario, supone un ahorro económico significativo y una reducción importante de residuos plásticos. 

Otro cambio al que puede contribuir la ciudadanía es la participación activa en la economía circular del agua. Esto incluye la separación correcta de residuos para facilitar la valorización de lodos en biofertilizantes, y el uso responsable de la red de saneamiento evitando tirar productos que dificulten la depuración como toallitas, aceites o medicamentos. Cuando la ciudadanía entiende que lo que tira por el desagüe impacta en la red de saneamiento y en las instalaciones de depuración, sus decisiones cotidianas cambian. Y esto tampoco implica sacrificio, sino simplemente información y pequeños cambios de hábitos.

Desde Aigües de Barcelona trabajamos intensamente en esta capacitación e implicación ciudadana a través de múltiples iniciativas: desde la instalación de fuentes inteligentes que muestran en tiempo real el impacto ambiental positivo de beber agua del grifo, hasta programas educativos y espacios de diálogo con los grupos de relación del territorio. 

La transición climática no puede ser algo que recaiga desproporcionadamente sobre los ciudadanos que ya han demostrado su compromiso. Debe ser un proyecto colectivo donde las administraciones, las empresas y los ciudadanos asumen cada uno su parte de responsabilidad. Y en el caso del agua en Barcelona, la ciudadanía ya está cumpliendo con creces. Ahora nos toca a nosotros, desde las empresas gestoras y las administraciones, acelerar las inversiones y las transformaciones estructurales que garanticen la resiliencia hídrica sin depender de mayores sacrificios ciudadanos.

7. Siempre has defendido que la transformación social y ambiental no se puede hacer en solitario. ¿Cómo de importante es la colaboración público-privada para acelerar esta transición y generar un impacto positivo y real en las personas?

En Aigües de Barcelona sabemos que el agua desempeña un papel central en la lucha contra el cambio climático y es un recurso crítico para el desarrollo sostenible de las ciudades. Si algo hemos aprendido durante las distintas crisis económicas, sanitarias, sociales o climatológicas de las últimas décadas, es que los retos se superan juntos, sumando esfuerzos. Y la colaboración público-privada y social adquiere especial relevancia a la hora de acelerar la transformación social y ecológica que mejorará el futuro de nuestras ciudades. 

Pero esta colaboración solo funciona si hay confianza, claridad, diálogo y visión compartida. Necesitamos marcos reguladores estables y previsibles que permitan planificar a largo plazo y garantizar las inversiones necesarias en infraestructuras e innovación.

Hoy, más que nunca, entendemos que el trabajo común desde la proximidad es clave para superar los retos a los que nos enfrentamos. Los retos sociales, los retos ambientales, deben abordarse forjando alianzas con las entidades del territorio metropolitano. Por ello, nosotros celebramos periódicamente foros de diálogo con los diferentes grupos de relación para conocer sus necesidades y expectativas y rendir cuentas delante de ellos.

En Aigües de Barcelona tenemos claro que es imprescindible seguir sumando esfuerzos y profundizar en el modelo de colaboración público-privada. Sólo así avanzaremos juntos hacia una necesaria transformación social, basada en acciones concretas dirigidas a mejorar el futuro de las personas, sobre todo las que más lo necesitan.

8. Pensando en el tejido empresarial que nos lee ¿qué mensaje o consejo le darías a aquellas empresas que están empezando a integrar la sostenibilidad y el impacto social en el corazón de su modelo de negocio?

En Aigües de Barcelona trabajamos cada día con un propósito claro: construir un futuro más justo, más sostenible y más humano. Un futuro que, necesariamente, debemos construir entre todos. La transformación social y ambiental no se puede hacer en solitario. 

Llevamos casi 160 años vinculados al desarrollo del territorio metropolitana. Esa trayectoria nos ha enseñado que escuchar, dialogar y cocrear es la mejor manera de avanzar. Para construir un futuro más justo, más sostenible y más humano, debemos apostar por las transformación social y ambiental.

Necesitamos que las entidades sociales sean imprescindibles en este camino, porque son las que están cerca de las personas, las que entienden el pulso de los barrios, las que transforman las ideas en realidades. Cuando alargamos la mano y trabajamos con administraciones públicas, con entidades sociales, con universidades y centros de investigación, con otras empresas del sector, estamos multiplicando el impacto positivo de nuestras acciones.

La sostenibilidad no es un lujo, es el futuro. Las empresas que lo entiendan liderarán el futuro. Pero no es un sacrificio; es la oportunidad de construir un modelo más resiliente, más justo y más humano. Un modelo que genera valor para todos: para la empresa, para las personas y para el planeta.

1. En un entorno empresarial en constante transformación, atraer y fidelizar el talento joven es uno de los grandes retos de las organizaciones. Desde tu experiencia, ¿cómo se construye un liderazgo con propósito que conecte realmente con las nuevas generaciones?

En Aigües de Barcelona, tenemos claro que el liderazgo que conecta con las nuevas generaciones debe ser auténtico y orientado al impacto real. Los jóvenes no buscan solo un salario; buscan entender cómo su trabajo contribuye a resolver problemas concretos. En nuestro caso, cuando un joven comprende que su esfuerzo garantiza agua segura y de calidad a más de tres millones de personas y que gracias a su aportación construimos ciudades más verdes y sostenibles, genera un compromiso genuino que va mucho más allá de lo contractual. Nuestro propósito es claro: con el impulso del agua, cambiamos el futuro. Trabajamos para las personas haciendo de las ciudades un mejor lugar para vivir. Esto es mucho más que una declaración de intenciones. Es un reflejo de cómo trabajamos cada día. Con el convencimiento que nuestro esfuerzo diario permitirá construir un futuro mejor para las generaciones venideras.

Cuando los jóvenes ven que una empresa no solo habla de sostenibilidad, sino que la vive en cada decisión; cuando ven que los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son solo un compromiso en el papel, sino que orientan cómo se gestiona la compañía, cómo se trata a las personas, cómo se invierte en innovación; entonces sí conectan. Entonces entienden que trabajar en Aigües de Barcelona es trabajar por algo que importa. Y eso es lo que atrae y retiene el talento joven de verdad.

3. La gestión del agua se enfrenta a desafíos globales sin precedentes debido al cambio climático. ¿Qué papel juegan la innovación tecnológica y la digitalización en la estrategia de Aigües de Barcelona para garantizar la resiliencia y el futuro de nuestras ciudades?

La innovación en Aigües de Barcelona ha sido a lo largo del tiempo motor de cambio y de transformación, convirtiéndose en un vector estratégico de adaptación al entorno y de anticipación ante los retos globales. La innovación contribuye activamente a diseñar el futuro de nuestra sociedad. Con este objetivo, impulsamos metodologías y tecnologías para gestionar de una manera aún más eficiente y responsable el agua, siempre desde el diálogo y la colaboración con nuestros grupos de relación. Para avanzar hacia una transformación digital del ciclo del agua, desplegamos tecnologías avanzadas basadas en el Big Data o la Inteligencia Artificial, entre otras, que nos facilitan la toma de decisiones en múltiples entornos operativos del ciclo del agua. De este modo, exploramos nuevas formas de hacer las cosas y garantizamos que las soluciones que ofrecemos no sean útiles únicamente hoy, sino también sostenibles y efectivas en el futuro.

En Aigües de Barcelona entendemos la innovación desde una vertiente colaborativa y abierta a los diferentes grupos de relación de nuestro entorno. En 2025 destinamos 5,7 millones de euros a innovación, analizamos más de 120 propuestas e impulsamos 60 iniciativas en colaboración con 140 entidades: 35 universidades y centros de investigación, 10 startups, 9 clústeres y asociaciones, y 14 administraciones públicas. De esta forma, enriquecemos nuestro propio modelo de innovación mientras contribuimos al crecimiento del ecosistema innovador del territorio metropolitano. La implementación de infraestructuras inteligentes en las ciudades es fundamental para mejorar la eficiencia, sostenibilidad y calidad de vida. En el ámbito de la gestión del agua, la transformación digital del ciclo del agua ha tenido un impacto significativo. Los contadores inteligentes y sistemas de telelectura permiten a los ciudadanos conocer su consumo en tiempo real, detectar posibles fugas en sus viviendas y gestionar mejor su gasto, generando una mayor conciencia sobre el uso responsable del agua.  Los sistemas de telecontrol y sensorización de la red permiten detectar averías y fugas inmediatamente, reduciendo pérdidas de agua, minimizando interrupciones del servicio y optimizando eficiencia de la red de distribución. Esto se traduce en un suministro más fiable y de mayor calidad para los ciudadanos.

4. El Baix Llobregat y el área metropolitana de Barcelona son territorios clave en esta transición ecológica. ¿Cuáles son los principales proyectos o alianzas locales que destacarías en el impulso de la economía circular y la preservación del entorno?

Pese a las lluvias de los últimos meses, que han permitido recuperar las reservas de los pantanos, seguimos inmersos en un contexto de emergencia climática e hídrica estructural. Después de haber sufrido en los últimos tres años el peor episodio de sequía nunca registrado, nuestra compañía trabaja para convertirse en una empresa resiliente y garantizar el abastecimiento de agua a la región metropolitana sin depender de mirar al cielo y esperar a la lluvia.

Aigües de Barcelona lleva tiempo adaptando su operativa diaria, desde la transformación de sus instalaciones hasta la apuesta por recursos hídricos alternativos como el agua regenerada. Se trata del agua procedente de la red de saneamiento que, una vez depurada, recibe un tratamiento adicional para que pueda reutilizarse en diversos usos, siguiendo un modelo de economía circular.

Durante la última sequía impulsamos agua regenerada desde la depuradora del Baix Llobregat aguas arriba hasta Molins de Rei. Comenzamos con 200 litros por segundo y en los momentos más críticos llegamos a 1.500 litros por segundo. Esa agua era captada por la potabilizadora de Sant Joan Despí, tratada nuevamente y convertida en agua potable, cerrando así el ciclo de forma circular. Además, estamos desplegando un ambicioso plan de inversiones coordinado con administraciones públicas para optimizar todos los recursos hídricos disponibles y dotar de robustez las infraestructuras. En el polo del Llobregat, estamos finalizando las obras de la nueva planta potabilizadora Estrella, una infraestructura clave para reforzar el abastecimiento en situaciones de sequía y garantizar el máximo aprovechamiento del agua con elevados estándares de calidad. También hemos proyectado una nueva línea de tratamiento mediante ultrafiltración y ósmosis inversa a la potabilizadora de Sant Joan Despí, con una capacidad total de 2.650 litros por segundo, y seguimos reforzando la regeneración de agua con la nueva Estación Regeneradora de Agua de Sant Feliu de Llobregat.

En 2024 regeneramos tanta agua como la que utiliza un millón de personas en un año entero: 43,3 hectómetros cúbicos. El agua regenerada es un recurso de proximidad, accesible y estable. Tiene un coste energético tres veces inferior a la desalinización y una huella de carbono prácticamente la mitad. Reduce un 99% la huella hídrica en la cadena de distribución. Nuestro objetivo es que aproximadamente el 75% del agua utilizada en el territorio metropolitano tenga un origen no convencional.

En el polo del Besòs, hemos completado la primera fase de la potabilizadora de Besòs para recuperar el Rec Comtal como recurso de abastecimiento. Se han instalado nuevos filtros de ósmosis inversa, se han ejecutado nuevos depósitos, y se están realizando obras para adecuar la instalación a las nuevas necesidades de captación de agua. Nuestro objetivo es replicar el esquema de éxito de la regeneración de agua del polo Llobregat y conseguir un incremento de capacidad de producción muy considerable.

5. El sector del agua y el medio ambiente demanda nuevos perfiles profesionales y cualificaciones. ¿Qué iniciativas estáis impulsando en materia de formación (como la FP Dual) o empleo verde para preparar a los profesionales del futuro en el territorio?

La inversión en tecnologías verdes genera empleos especializados en la gestión inteligente del agua y residuos, las energías renovables y la eficiencia energética, o la economía circular y la valorización de materiales. Por ello, en Aigües de Barcelona creemos firmemente que el empleo verde es la economía del futuro que necesita el territorio.

Apostamos por la Formación Profesional Dual como modelo para promover la inserción laboral de calidad en el sector del agua. Desde hace más de una década, colaboramos con institutos públicos como el Institut Xaloc de l’Hospitalet o el Institut Esteve Terradas de Cornellà, donde impulsamos el Grado Superior de Gestión del Agua. Gracias a estos programas específicos, más del 70% de los estudiantes se incorporan a nuestra compañía. Desde su inicio en 2016, el programa ha becado a un total de 45 jóvenes y, actualmente, tiene 25 alumnos becados cursando estudios en universidades públicas catalanas.

Otros ejemplos a destacar son el programa Becas Talent Professional, que se orienta a becas para alumnos en situación de vulnerabilidad para fomentar el estudio de grados de Formación Profesional en el ámbito de la ocupación verde; Territorio Social, para impulsar el empleo y la empleabilidad de personas con dificultades de acceso al mercado laboral en varios municipios metropolitanos, entre ellos Sant Boi, Cornellà y Gavà; y Green Jobs, un programa en colaboración con los ayuntamientos, Acción contra el Hambre y entidades como Femarec, para mejorar la ocupabilidad de personas jóvenes que han abandonado los estudios de manera prematura con un itinerario que incluye un certificado de profesionalidad complementado con competencias verdes.

Además, hemos acogido a lo largo de 2025 más de 100 jóvenes de diferentes niveles formativos para hacer prácticas en la empresa, contribuyendo así a la mejora de su ocupabilidad y favoreciendo las primeras experiencias en un entorno laboral real. El programa ONA, desarrollado con Cruz Roja durante cinco años, ha acompañado a más de 900 personas en el camino hacia la ocupación y la autonomía. Nuestro compromiso con el territorio va más allá de garantizar el servicio del agua; implica contribuir activamente al bienestar y al desarrollo de las comunidades donde operamos.

 8. Pensando en el tejido empresarial que nos lee ¿qué mensaje o consejo le darías a aquellas empresas que están empezando a integrar la sostenibilidad y el impacto social en el corazón de su modelo de negocio?

En Aigües de Barcelona trabajamos cada día con un propósito claro: construir un futuro más justo, más sostenible y más humano. Un futuro que, necesariamente, debemos construir entre todos. La transformación social y ambiental no se puede hacer en solitario. Llevamos casi 160 años vinculados al desarrollo del territorio metropolitana. Esa trayectoria nos ha enseñado que escuchar, dialogar y cocrear es la mejor manera de avanzar. Para construir un futuro más justo, más sostenible y más humano, debemos apostar por las transformación social y ambiental.

Necesitamos que las entidades sociales sean imprescindibles en este camino, porque son las que están cerca de las personas, las que entienden el pulso de los barrios, las que transforman las ideas en realidades. Cuando alargamos la mano y trabajamos con administraciones públicas, con entidades sociales, con universidades y centros de investigación, con otras empresas del sector, estamos multiplicando el impacto positivo de nuestras acciones.

La sostenibilidad no es un lujo, es el futuro. Las empresas que lo entiendan liderarán el futuro. Pero no es un sacrificio; es la oportunidad de construir un modelo más resiliente, más justo y más humano. Un modelo que genera valor para todos: para la empresa, para las personas y para el planeta.