El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha presentado el nuevo Observatorio del Sistema Alimentario Metropolitano. Esta herramienta, desarrollada por el Institut Metròpoli a partir de trabajos del Institut Cerdà, ofrece una radiografía integral del sector mediante 65 indicadores económicos, sociales y ambientales.
Los primeros datos revelan que el sector agroalimentario y de la restauración es un motor clave para la economía local, generando un valor añadido de 11.763 millones de euros (el 7,5% del PIB metropolitano) y dando empleo a 130.000 personas. No obstante, el informe destaca una fuerte concentración: la restauración acapara más del 80% de esta riqueza y el 85% de los puestos de trabajo.
El Delta, zona de producción clave
El estudio también desvela la singularidad del Delta del Llobregat como zona de producción clave, donde el 70% de los cultivos se destinan directamente a la alimentación humana (frutas y hortalizas), un modelo muy distinto al del resto de Catalunya, donde predomina el secano para alimentación animal. Sin embargo, más allá de la producción, el Observatorio enciende las alarmas en el ámbito de la salud y la cohesión social, evidenciando fuertes desigualdades del territorio en indicadores como la obesidad, que a nivel general metropolitano ya afecta al 9,8% de la población infantil y al 15% de los adultos.
Fuerte dependencia externa y aumento de precios
El Observatorio también pone el foco en los retos logísticos generales del territorio. Actualmente, el suelo agrario metropolitano se ha reducido a un 8,5%. Esta falta de superficie provoca una gran dependencia exterior; de hecho, los datos de Mercabarna reflejan que solo el 14% de las frutas y verduras comercializadas proviene de Catalunya, mientras que el 57% llega del resto de España y el 29% del extranjero.
Por otro lado, la plataforma evidencia el impacto de la inflación en los hogares: el gasto alimentario se ha elevado hasta los 2.249 euros anuales por persona, un incremento que supera ampliamente la evolución de los salarios y que ya provoca que un 5,2% de la población metropolitana tenga dificultades para acceder a un plato proteico cada dos días.
Con esta nueva herramienta viva, el AMB busca apoyar el próximo Pla d’acció per a l’alimentació sostenible 2025-2027, orientar las políticas públicas de salud y sostenibilidad, y facilitar la toma de decisiones estratégicas al tejido empresarial local.


















































