El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha criticado que casi 600 personas participaran este sábado en una ceremonia en la Sagrada Familia en Barcelona, pese a las restricciones por el Covid-19: “Es una cuestión de sentido común, y también del mensaje”.

En una entrevista en Catalunya Ràdio este domingo, el ‘president’ en funciones ha lamentado que las imágenes del acto pueden transmitir el mensaje de que “para según qué cosas no hay restricciones”, mientras el sector cultural sigue cerrado. Con todo, ha matizado que la Generalitat no autorizó ese acto de forma expresa, sino que la organización se adaptó a las restricciones en vigor con carácter general y ha anunciado que comprobarán que cumplieron con el 30% de aforo que establece el plan Procicat.

En este sentido, el Departament de Salut de la Generalitat abrirá un expediente para investigar si se cumplieron todas las medidas de protección de la salud y ante el riesgo epidemiológico que conllevan estos actos “masivos” se planteará reforzar las medidas para que no vuelva a ocurrir.

El arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Juan José Omella, presidió este sábado en la basílica de la Sagrada Familia la ceremonia de beatificación de Joan Roig Diggle, un joven laico de 19 años que fue asesinado al inicio de la guerra civil española.

El acto, autorizado por el Procicat, se celebrado con la asistencia de cerca de 600 personas en la Sagrada Familia, aunque con el aforo reducido a un tercio debido a las actuales circunstancias sanitarias.

Críticas en las redes sociales

El acto ha desatado múltiples críticas en las redes sociales contra la Generalitat por haber permitido la celebración de un acto masivo en la actual situación epidemiológica por el covid-19, especialmente mientras se prohíben los actos culturales.

La presidenta de En Comú Podem (ECP) en el Parlament, Jéssica Albiach, ha criticado el cierre de las actividades culturales y que, sin embargo, se celebre en la Sagrada Familia un acto con “588 personas”.

También han expresado su malestar por el hecho de que se permita el acto religioso y no los culturales la actriz Silvia Bel, la escritora Bel Olid, el dramaturgo Julio Manrique y el músico Gerard Quintana, entre otros.

Limitaciones del estado de alarma

La consellera de Salut, Alba Vergés, ha escrito en su cuenta de Twitter que las imágenes del acto celebrado en la Sagrada Familia son “injustificables” y reitera que abrirán un expediente y harán las aclaraciones necesarias “para que no se vuelva a repetir”.

“El estado de alarma del Gobierno español -argumenta- no nos permite suspender actos religiosos, pero el derecho a culto no puede pasar por encima del sentido común y de la protección de la salud”.

El Departament de Salut ha recordado que el real decreto del estado de alarma del Gobierno español solo permite reducir aforos y no cerrar espacios religiosos. Recuerda, además, que la Constitución considera la libertad de culto como un derecho fundamental.

Gran movilidad

Sin embargo, y ante la gran movilidad que ha implicado el acto religioso y “teniendo en cuenta el contexto epidémico, Salut Pública iniciará un expediente para investigar si se han cumplido todas las medidas de protección de la salud y de movilidad en la organización y desarrollo del acto”.

Por otra parte, Salut ha recordado que estos actos masivos tienen un riesgo epidemiológico “completamente injustificable dada la situación actual y, por tanto, se planteará reforzar las medidas de protección para que no vuelva a pasar”.

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