Este joven fotoperiodista y activista egipcio fué juzgado y sentenciado a 25 años de prisión en Egipto. Huyó y reside en España desde el 2016, acogido por el Programa de Protección Temporal de Defensoras y Defensores de los Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

 

1- ¿Por qué esa condena?
Por entonces trabajaba como fotoperiodista y colaborador de la Comisión Egipcia de Derechos y Libertades. Me detuvieron el 1 de setiembre de 2014 junto a varios compañeros, cuando estaba trabajando en un documental sobre periodistas que habían sido arrestados y que habían muerto. Nos acusaron de pertenecer al Movimiento 6 de Abril, de habernos manifestado sin autorización, de habernos enfrentado a las fuerzas de seguridad y de cortar el tráfico.

2- Empezaste antes en el activismo en tu país, ¿verdad?
De hecho, comencé cuando era muy pequeño a trabajar con grupos como voluntario para ayudar a los refugiados palestinos en Egipto. Con el tiempo, empecé a conocer grupos de jóvenes que trabajan en política y me convertí en miembro del Movimiento juvenil 6 de abril, uno de los impulsores de la revolución de Tahrir.

3- Tras la sentencia decidiste huir. ¿Cómo fue el camino hasta llegar a aquí?
Después de conocer el veredicto, decidí, con algunos amigos, dejar Egipto e irme a cualquier país. Inicialmente marché a Uganda, donde estuve dos meses. Después estuve tres meses en Kenia, donde colaboré con Amnistía Internacional. Ellos me ayudaron a conseguir el visado para entrar a España como parte del programa de defensores de derechos humanos de Amnistía Internacional en Madrid.

4- ¿A qué te dedicas en España?
Actualmente estoy trabajando como coordinador de la Comisión Egipcia de Derechos y Libertades. Estoy coordinando con algunas organizaciones para comenzar a establecer una oficina de la Comisión Egipcia de Derechos y Libertades aquí en España, para llevar a cabo algunas campañas e investigaciones sobre la situación de los derechos humanos en Egipto. También ahora soy parte del programa Ciudades Defensoras de los Derechos Humanos en Cataluña, donde doy charlas y hago actividades para explicar la causa egipcia.

5- ¿Qué esperas del futuro?
Nadie puede saber el futuro, pero espero que Egipto se convierta en un país democrático y pueda regresar allí. Egipto es un país joven porque alrededor del 60% de su población tiene menos de 30 años y ahora los jóvenes egipcios empiezan a conocer sus derechos y a querer cambiar su futuro.

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